Vídeos

Loading...

Historia en Libertad

martes, marzo 29, 2011

Colonialismo en el siglo XIX

La vitalidad europea en el siglo XIX se manifestó en el inicio de una nueva colonización que afectó principalmente a los continentes africano y asiático, en cuyo territorio crearán Inglaterra y Francia dos vastos imperios.
El imperialismo de finales del siglo XIX nace por la confluencia de varios procesos: expansión del capitalismo, agresividad del nacionalismo, competencia colonial y política de poder de las grandes potencias. Las rivalidades imperialistas conducirán a la Primera Guerra Mundial.
La expansión europea produce efectos diversos en las culturas afroasiáticas: dominio total en los países tribalizados (África tropical y ecuatorial); disolución de la unidad musulmana; creación en la India de una élite indígena, germen del actual nacionalismo.
La expansión europea y americana en Asia, origina dos situaciones diferentes: China se humilla y se desmorona ante el extranjero; Japón asimila la civilización occidental y se convierte en gran potencia.
TRES FACETAS DIFERENTES DE UN MISMO HECHO COLONIAL: a) Instrucciones dadas por el Gobierno inglés a Livingstone. “…ampliar los conocimientos que ya se poseían de la Geografía y las posibilidades minerales y agrícolas de África oriental y central, fomentar las relaciones con los indígenas y tratar de persuadirles de que se entregasen a la industria y al cultivo del suelo, con vistas a exportar a Inglaterra materias primas a cambio de artículos manufacturados británicos”. b) Informe de Livingstone sobre la esclavitud. “Los que son sacados de su país y vendidos, representan sólo una pequeña parte. Nunca habíamos sospechado la horrible naturaleza de este comercio hasta que lo vimos en su origen. Aparte los que son efectivamente capturados, millares son muertos o sucumben de hambre o de las heridas recibidas, aunque solamente hayan sido arrojados de sus pueblos por el ataque de los traficantes de esclavos. Otros caen a millares en las cruentas guerras que, para conseguir prisioneros, se hacen entre sí las propias tribus y sus vecinos, espoleados por la codicia de venderlos a los tratantes de Cuba y de otros lugares”. c) Epitafio de la tumba de Livingstone en la abadía de Westminster. “Traído a través de tierras y mares por manos fieles, reposa aquí David Livingstone, misionero, explorador y filántropo, nacido el 19 de marzo de 1813 en Blantyre, muerto el 1 de mayo de 1873 en Ilala, pueblo de Tshitambo. Durante treinta años consagró su vida, en incansable esfuerzo, a la evangelización de los pueblos salvajes, la exploración de tierras desconocidas, la lucha contra el impío comercio de esclavos. Que las bendiciones del cielo desciendan sobre todos los que contribuyan a curar esta llaga abierta del mundo”.
EL IMPACTO EUROPEO SOBRE LAS CULTURAS ASIÁTICAS (de la autobiografía de Pandit Nehru). “Es natural e inevitable que el nacionalismo indio estuviera resentido por el dominio extranjero. Fue empero curioso cómo hasta fines del siglo XIX numerosos miembros de nuestra ‘intelligentsia’ aceptaron, inconscientemente, la ideología imperialista británica. Elaboraron sus propios argumentos sobre ella, y sólo se aventuraban a criticar algunas de sus manifestaciones exteriores. La historia, la economía y otros temas que se enseñaban en las escuelas y las universidades, se escribían enteramente desde el punto de vista imperial británico, y se ponían de relieve nuestros numerosos errores pasados y presentes y las virtudes y el alto destino de los ingleses. Aceptábamos hasta cierto punto esa visión distorsionada y éramos influidos por ella aun cuando la resistiéramos intuitivamente. Al principio nos era imposible liberarnos intelectualmente de ella, pues no conocíamos otros hechos o argumentos, de modo que buscábamos alivio en el nacionalismo religioso, en la idea de que al menos en la esfera de la religión y la filosofía estábamos en el mismo nivel que cualquier otro pueblo… Comenzábamos a sospechar y a examinar con espíritu crítico las afirmaciones de los ingleses sobre nuestras condiciones pasadas y presentes, pero aún trabajábamos y pensábamos todavía dentro del marco de la ideología británica… Las investigaciones sobre la historia de la India antigua revelaron brillantes periodos de alta civilización en el remoto pasado, y leíamos sobre ello con gran satisfacción. Descubrimos también que la actuación inglesa en la India era muy distinta de lo que sus libros de texto nos habían llevado a creer…”
(Para saber más y conocer a fondo el asunto, se puede leer el artículo publicado en RC: 'El colonialismo. La expansión europea'.)